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Diario de un Artista

Antonio Palomo-Lamarca

APRIL 2010

 


2 de Abril del 2010

A JULIA Gómez

  • La virginidad de tu inocencia me atrapó
      • como una cárcel de caramelo-sólido que surca las manos
  • ahí te conocí
      • abriendo tus brazos y tu corazón como si fueran no tuyos
  • dando la elegancia-natural de un alma que no cabe en su pecho de costillas de marfil
  •  
  • y me enamoré de ti como el pájaro se enamora del cielo y
    • los peces de las burbujas de-colores
  • como el tierno-sentir de un niño recién nacido que se enamora del latido de su madre
  •  
  • me enamoré de ti desafiando los labios-secos de la sociedad
  • las miradas mal-nutridas de los aquellos que nos torturan por ser como somos
  • (y no lo que ellos quieren que seamos)
  •  
  • me enamoré de ti porque desnudé mi alma al Sol de la Realidad
  • y a la Luna de la Verdad
        • instigando a mi boca a pronunciar palabras que sólo los Dioses pronuncian
  • y a beber del éxtasis de tus palabras
  •  
  • por eso de emborraché de ti
  • porque tu licor es puro como las alas de los ángeles
  • y tu boca la seda-gris-virgen de los telares de los espíritus
          • de esos espíritus-puros que se pasean entre-nosotros
  • y que nunca vemos porque estamos demasiado ocupados
  •  
  • me enamoré de ti y firmé mi sentencia para ser marcado como toro de lidia
  • que va a morir
  • paseándose
  • aún sabiendo que le espera la espada
  • porque es dulce la muerte del amor
  • y más dulce aún el morir entre los brazos de tus labios

 

2 de Abril del 2010

A Pahula M. Martínez

  • No hay día
        • Que no me tropiece contigo dentro de mi mente
  • Como un pajarillo que llama a una ventanaantonio
  • Y lo miro y extiendo mis manos
            • Para agarrarlo
  • Para sentirlo
  • Y quizá                                  para ver la textura de sus alas
  • Ni un sólo día
  • No hay ni un sólo día
          • Que tú no te tropieces dentro de mi mente
  • Hasta en mis sueños
  • Como un pajarillo que llama a una ventana
  • Y lo miro y extiendo mis brazos
  • Mis manos
  • Para sentirlo
      • Para llevarlo cerca de mí
  • Y me levanto contento                                                  deseando
  • Sintiendo las garras del Tiempo
  • Deseando abrir ese manto de cristal-armado
  • Y tú llamas y llamas
  • Y continúas llamándoME                              
  • Como si las nubes en el cielo fueran a ser testigos de nuestra desdicha
  • Y tú llamas y llamas
  • Y continúas llamándoME
  • Y lo miro y extiendo mis brazos
  • Mis manos
  • Mirando al pajarillo
  • Y me levanto contento                                                  deseando
  • Sintiendo las garras del Tiempo
  • Deseando abrir ese manto de cristal-armado
  • Y decirTE
  • Cuánto aún TE quiero                     y cuánto
  • Amé el tiempo que estuvimos juntos.

1 de Abril del 2010

A JULIA Gómez.

    • Cierro los ojos y te veo dibujada con tu sonrisaAntonio
  • Pensando en dioses de barro que forman la tierra
    • Esa tierra desdichada del olvido
  • Donde todo crece mustio y acanalado
    • Pero tu miras y miras
  • Como el pájaro del olvido que vuela en su recuerdo
    • Y con tus ojos
  • (Como aquel)
    • Bendices la tierra seca del dolor
  • Y con tus lágrimas bañas los surcos de la soledad
    • Y entonces
  • Crece la yerba
        • Florece la felicidad
  • Se muere el sin-sabor
    • Y de tus labios
  • Nace el Amor.

 

19 de Noviembre del 2009

Es increíble las vueltas que da la vida; esto suena tétricamente obsceno cuando tal frase anda en boca de todo el mundo, pero alguna vez que otra ese “todo el mundo” tendría que llevar la razón.  Hace poco recibí un correo de un antiguo profesor mío que tuve durante mis años de adolescencia; el correo era breve pero genuino en su sentir, o al menos, lo parecía.  Me decía que se alegraba de lo bien que me iba, y que fue una sorpresa el encontrarme en el internet.
Siempre fuí un estudiante obstinadamente malo, lleno de suspensos, rebelde y, sobre todo, incomprendido.  Tuve la desgana típica del quinceañero de los 80, donde el ansia por la rebeldía y la música parecía que lo redimía todo.  En el colegio nunca fuí aceptado, ni por profesores, ni por alumnos pijos que solamente aspiraban a cierto desgaste bucal al hacer uso de mucho besuqueo en las nalgas académicas.  Todo esto hizo su mella en mi ser, me devoró por dentro y el odio, la sin-razón y el desprecio vomitivo que produce el haber sido psicológicamente dañado y moralmente escupido normalmente produce.  Terminé mis studios de Bachillerato y de C.O.U con el mismo talante del preso que acaba de ser liberado tras 10 años de haber sido violado, vapuleado, insultado y dejado de la mano de Dios—de un dios cruel que ni ve ni oye ni huele ni saborea.
Recuerdo aún la tarde que mi madre había sido llamada por este mismo profesor que hoy me escribe, pues entonces era mi tutor en Tercero de B.U.P., para decirle, al igual que a otras madres y padres a las que citó igualmente, que “yo no servía para los estudios,” y que lo más probable “es que no vaya a hacer ninguna carrera o que si la comienza no la acabe.”  Este mismo profesor hasta recommendó a mi madre que me quitara del colegio, y que me pusiera en otro sitio donde, al parecer, “no se exigiera tanto a nivel educativo.” 
Aún puedo sentir dentro de mí el dolor punzante que estas frases me hicieron, el modo en que se clavaron en mi pecho cual daga enemiga penetra en el corazón ajeno.  Por primera vez en mis 17 años de vida sentí un deseo insospechable y demandante de quitarme la vida, de dejar de existir.  Mi madre se preocupó, como nunca la había visto preocupada, porque me vió excesivamente serio, triste, con la mirada perdida.
Ahí estaba yo, un muchacho de 17 años, con ganas de estudiar Medicina y Filosofía, de ser escritor, con ganas de ver el mundo y de ofrecerle todo lo que yo llevaba dentro; y, sin embargo, este profesor con tan sólo un movimiento de labios habia sido capaz de adormecer todas mis ilusiones en un santiamén. 

Moraleja de este profesor: Yo no servía para estudiar pero él sí servía para enseñar.

Hay otro episodio en este mismo colegio, que ahora parece ser que me aprecia tanto, en el cual sucumbí al espanto de la tristeza. Tenía yo, por aquel entonces, 13 años, y el absolutamente sabio tutor de Octavo de E.G.B se decidió en hablar con mis padres y conmigo en particular para convencerles de que yo no era apto para los estudios, y que en lugar de continuar con el ciclo de B.U.P. debería de irme a Formación Profesional y olvidarme de lo demás. Pienso que este maravilloso, sabio, y extremadamente honesto Tutor de Octavo de E.G.B. llevaba toda la razón: hubiera yo estado mucho mejor si hubiere llegado a ser un fontanero o un chapista en lugar de haber llegado a tener una carrera, un master, estudios doctorales, un libro publicado, dos a las puertas de ser publicados, un reconocimiento nacional e internacional como artista plástico y una serie de articulos publicados. Dejo esta moraleja para los labios del lector...


La vida me ha enseñado que existe un placer mucho más grande que la venganza, y es el perdón.  He perdonado a este profesor por todo el daño que me hizo, y he perdonado a todos los profesores que me trataron como basura, pero no puedo dejar de reconocer ni de expresar mi más profundo desacuerdo con el modo de enseñanza que ellos profesaban.  Mi perdón no incluye mi cambio de mentalidad, mi perdón no incluye que yo deje de reconocer y de pensar que fueron pésimos maestros, y que la palabra “maestro” no merece ni tan siquiera ser aplicada a ellos a no ser como nombre común que define la profesión de un individuo. 
¿Por qué digo esto?  Lo explico: yo tuve un problema de aprendizaje desde mi más tierna infancia, un problema que me impedía contar, hacer números o incluso retener en la memoria conceptos.  Nadie, en 10, casi 11 años que pasé en esta prisión llamada “colegio,” nadie jamás, con todos sus curriculums, con todas sus carreras, con todas sus ganas de ser “maestros,” nadie, repito y no me cansaré en repetirlo, NADIE FUE CAPAZ DE DARSE CUENTA DE ELLO Y NI TAN SIQUIERA SER COMPASIVO AL RESPECTO.  Muy por el contrario me trataron como un mal estudiante, como un revoltoso, y como un futuro desastre que está llamado a ser un don-nadie. 
Esta deficiencia psicológica es en parte genética, pero no es estable, es decir, puede vencerse, y mi vida, mis estudios y el modo en que he triunfado como artista, escritor y académico lo demuestra.  Empero, hace falta mucho trabajo, mucha voluntad—que nunca me faltó. 
Recuerdo un hecho que jamás olvidaré.  Algo que merece ser contado y ser puesto a la vista pública.  En este mismo colegio donde yo estuve, hubo abusos sexuales; un sacerdote a fines de los años setenta se dedicó a molestar sexualmente a una serie de niños que por aquel entonces estaban internos en este mismo colegio.  El asunto fue enterrado, olvidado, y este sacerdote fue enviado a Cádiz, donde incluso realizaba un puesto importante dentro de su Orden.  Este hecho, más las vivencias mías con el calibre tan bochornoso del nivel de enseñanza y de compasión que viví acentuó mi asco y desprecio por este lugar tan horrible.  Para colmo, otro sacerdote, en este mismo colegio, a fines de los años 80 murió de SIDA—y también se le aplicó el mismo tipo de tapadera.
Hoy le contesto a este profesor por email, y le perdono, y le comunico que he aprendido Matemáticas, y que las amo, y que las amo porque tuve los mejores maestros de Matemáticas que jamás se pudiere tener: maestros que no eran capaz de ver sus propias narices enfrente de sus caras.  Los perdono y olvido todo lo que pasé con todos ellos, pero no puedo olvidar ni dejar de aceptar el hecho de que es moralmente horrendo:

  1. No ser compasivo con un alumno que tiene un problema de aprendizaje.
  2. No ser capaz de reconocer y de ver o detectar que un alumno tiene un problema de aprendizaje.
  3. Condenar a este alumno a no estudiar una carrera porque se piensa que no va a ser capaz de enfrentarse a ella.
  4. Olvidar, enterrar, pasar página sin ofrecer al público el hecho patente de que hubo tocamientos sexuales, abusos, por parte de un sacerdote y maestro durante la época de internado, y que luego más tarde un miembro de la misma Orden muere de SIDA. 

Todo esto lo perdono, pero no lo olvido ni lo apoyo.
Con gusto, amistad y ganas de abrir un nuevo capítulo le contesté a este profesor con este email que subscribo aquí directamente:
Querido X,
 
Gracias por tu email.  Por supuesto que me acuerdo de ti y de todos los profesores que tuve, a todos a los que les hice la vida imposible con mis barbaridades y mis devaneos, por lo cual te pido disculpas y os pido disculpas a todos.  Es importante pasar por experiencias difíciles en la vida, porque sin ellas no aprendemos ni sabemos el valor de lo que se pierde.  Es increíble que jamas fuí un buen estudiante y sin embargo y llegado a lo alto como si lo hubiere sido, quiza fuí incomprendido, quien sabe.  Vivo en Minnesota, pegadito al Canada, un lugar frío en invierno. 
Para tu sorpresa llegué a aprender Matemáticas, y de hecho por las noches hago Álgebra, derivadas, etc, anoche por ejemplo estuve leyendo un librito que acabo de conseguir de un matemático ruso sobre fracciones consecutivas, no sé cómo se dirá en castellano, en inglés le dicen 'continued fractions,' y también estoy liado como te digo con el Cálculo.  La historia es algo espiral, entré en una depresión grande hace mucho tiempo y comencé a leer la historia de las matemáticas, y como el que hace puzzles o sopa de letras pues yo comencé a hacer aritmética básica, vamos como nunca entendí nada ni comprendí nada pues comencé con el mínimo común múltiplo, a aprender a dividir y simplificar fracciones, etc, Perdóname no quiero aburrirte con mis excentricidades, en fin, he llegado hasta enseñar matemáticas básicas en escuelas como profesor substituto...así que ya te puedes hacer la idea de que la vida da vueltas como una peonza....nunca mejor dicho aquello del efecto mariposa de la matemática del caos.
 
Puedes pedirme o hablarme de lo que desees. Estoy a tu disposición y del colegio para lo que queráis.  Tengo mucho arte y además ahora acabo de publicar un libro, y tengo un segundo ya en la imprenta que saldrá en el 2010, y ando ahorita escribiendo un tercero, que es sobre Anatomía Humana.
En fin, tantas cosas que podemos hablar....
bueno contéstame y charlamos que con mucho gusto y alegría he leído tu breve misiva,
con amor
antonio

 

Moraleja del autor: Todo lo que hagas en esta vida te termina volviendo a tí como si fuera un boomerang.

27 de Octubre del 2009

A las desalentadas amapolas
Dare tu corazón por alimento
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
Que por doler me duele hasta el aliento.
Miguel Hernández.

Tu partida
     Tu huída
          Tu traición
Un hueco tan grande dentro de mí han dejado
     Que si me tiraran a una piscina
Hasta el fondo me hundiría.

23 de Agosto del 2009

No hay cosa peor que las ideologías; las curvas raspadas y aserradas del pensamiento humano; sus labores y sus decepciones.
Es curioso, pero la vida siempre espera sentada en la peor de las esquinas, con su cesta de hechos, de palabras, de desgracias, y tal vez, de piropos existenciales.
Siempre he visto al mundo con ojos de pájaro, quizás: de pájaro miope—quién sabe.  En cualquier caso, durante toda mi vida he intentado estudiar al otro, ser él mismo, experimentar su mirada con los ojos cristalinos de la decepción: pues la decepción siempre nos acompaña vayamos donde vayamos.
Viviendo en EEUU desde hace ya muchos años, he tenido la oportunidad para estudiar e interactuar a otros grupos sociales y humanos, a otras culturas.  He vivido con “indios” y he rezado con musulmanes; he tomado té con japoneses; he asistido a ceremonias y charlas Budistas,  y hablado de la Biblia hasta con los grupos más fundamentalistas en Oklahoma y Minnesota.   Unas cosas llevan a otras, y esas a su vez terminan vengándose tarde o temprano.
Recuerdo una vez que mi hermana me preguntaba si yo era musulmán; conocidos también me lo han preguntado: lo extenuante del asunto es que suelen preguntarlo cuando estoy sentado en un bar comiéndome un flamenquín-cordobés (hecho de cerdo); hasta me han escrito por email, criticado, insultado, escupido, demandado sin tan siquiera saber de qué se habla ni porqué.  Todo eso son características humanas muy propias: el hablar cuando nadie te pregunta, y si te preguntan, pues dar la respuesta menos adecuada…
Corría el año 2000 cuando dentro de la Universidad de Georgetown, en Washington DC, vine a entrar en contacto con el Islam desde un plano más cercano; conocí investigadores que eran musulmanes, que venían de Turquía, de Arabia Saudí, de Marruecos, de Francia; pero todos ellos tenían algo en común: el interés por una interpretación místico-espiritual del Korán.  Tras haber estado con indios americanos fumando en pipa y participando en ceremonias, me ví tentado a conocer más sobre el Islam.
Jamás puse pared-amurallada a religión o creencia alguna a no ser que fuere fundamentalista—y me da igual si es cristiana, musulmana o marciana: fundamentalismo.  Los astros cambiaron de posición y conseguí una beca para estudiar en la Universidad de Minnesota, donde había una asociación—moderadamente grande—de estudiantes musulmanes; dentro de esa asociación había un pequeño grupo que estaba interesado en las creencias Sufíes, o sea: en el misticismo musulmán.  Con ellos hice contacto, y con ellos solía ir, de vez en cuando, a rezar los viernes, que es el día en que los musulmanes se reúnen con más alegría.  Me gustaba ver cómo ese grupo cultural expresaba sus emociones, sus alegrías, sus desdichas, su visión sobre la tecnología y sobre la modernidad en contraposición a países donde lo tecnológico y lo moderno son anatema.  Uno de mis amigos, de creencias eminentemente Sufíes, me llamaba Abdullah Al-Sabir, que quiere decir “El Paciente Esclavo de Dios;”  me gustaba ese título, me parecía digno, ganado: los indios Pawnee me habían dado un nombre: Paskashis, cuya significación es más una explicación: se trata de nombre dado a los ‘scouts’ o ‘aquel que es capaz de encontrar el camino.’
Cierto día, se me facilitó una web islámica procedente de mi tierra natal: webislam.com.  Encontré interesante ver que en mi Córdoba natal había nacido un grupo musulmán que luchaba por darse a conocer y dar a conocer la historia del mundo árabe; siendo como soy de Córdoba, desde mi juventud me he sentido judío, cristiano y por supuesto: musulmán.  Córdoba posee una historia tan rica, que estudiarla hace a uno identificarse con cada período de ella.  La incomprensión, el fanatismo, la falta de recursos administrativos, la doblez-mental del cordobés terminó haciendo mella un buen día: me mandaron una noticia en la cual se hablaba de un grupo de musulmanes que había sido expulsado de la Mezquita de Córdoba por arrodillarse y sencillamente rezar a su religión.  Aquello me dolió; me enfureció; me hizo lamentar que nací en una ciudad que fue hija del esplendor para llegar a convertirse en un “califato” de ignorancia, pereza y fanatismo. 
Quise escribir una carta de apoyo a aquellos musulmanes cordobeses que sólamente habían cometido el error de querer pronunciar unas plegarias en el segundo templo islámico más grande del mundo—siendo el primero la Mezquita de Estambul.  Me presenté como musulmán en cordial apoyo y simpatía por aquellos que habían sido humillados; quise hacer eco de mi pasado histórico como musulmán; incluso firmé la carta con mi nombre islámico. 
Muy pronto comenzaron a lloverme desprecios; y aún me siguen llegando.  Contacté a webislam pidiéndoles retiraran la carta pues solo me había traído dolores de cabeza e insultos: pero naturalmente, jamás retiraron tal carta…
Qué soy o dejo de ser no debe de ser asunto público: mis creencias son mías—al igual que aquellas del lector.  Pero sí puedo facilar qué no soy: y puedo decir que, no soy un fanático religioso, ni un ateo, ni tampoco un musulmán ortodoxo, ni un cristiano fundamentalista, ni un judío ultra-ortodoxo; tampoco soy un cordobés con venda en los ojos, ni tampoco soy un español nacionalista, y menos aún soy un americano creyente en el imperialismo; ni soy blanco ni soy negro.  No creo en banderas, y menos aún en el derramamiento de sangre vertido a consta de ellas. 
Desde la fecha que escribí tal carta (2002) hasta la fecha en que escribo esta explicación (2009) ha pasado tiempo suficiente como para que me valga aquello de Al-Sabir…El Paciente…
Todas las religiones tienen algo importante que enseñarnos; y todas vienen a decir lo mismo; lo que varía es la ideología que nosotros le adscribimos: eso es todo.  Nada hay peor que el fanatismo; nada más mendaz que la injusticia; nada más asqueroso que la ignorancia: pero de todo, como decía Elie Wiesel, nada es más monstruoso que la indiferencia. 

24 Julio 2009

Yerbas en el campo esquivan las esquinas puntiagudas del viento
Silvando sus dientes entre espigas de frescura y luz-trivial
—como el decadente ruido que parte las sienes de la tierra—
Ahí los elementos estriados de la realidad hacen su festín
Orando al dios de la rutina que todo lo ve con sus oídos
Descendiendo de entre las piedras depositadas en el reloj
—eterno enemigo del Hombre—puntilleando con su mirada
Esa ración del Universo que no se siente ni se ve
Ese momento quirúrgicamente cercenado de la Totalidad
Que tiembla como los alaridos flacos de las alas de mosca
Sembrando el interrogante de una existencia infringida
Por las leyes del tedio que sucumbre ante la Esperanza

Yerbas en el campo esquivan las esquinas puntiagudas del viento
Silvando sus dientes entre espigas de frescura y luz-trivial
—porque el ojo del bosque agita su trofeo de quietud—
Así se deslizan los costados del Tiempo por las tiernas zarzas
Exponiendo las espinas de la dureza diaria exaltada con sus nubes
Que llueven cuadros de metalizados suspiros que ayunan alegremente
Entre requiebros asentados en las raíces cristalinas de la Verdad
Amiga lejana de la Esperanza y sempiterna devoradora de épocas.

16-18 Julio 2009

El punto es el origen genético del Universo.  Euclides sabía eso.  Ese punto va creciendo.  Se multiplica—no por sí mismo.  Sino por su mismidad.  Esta mismidad es la que dicta el espacio—pero jamás el tiempo.  La mismidad hace que exista el espacio.  Hace que existamos nosotros.  Hace que exista Dios.  Hace que exista el Universo.  Antes de que el Universo existiera.  Antes de que el Espacio existiese.  Antes que Dios se mostrará a sí mismo: el punto existía ya. 

La mismidad del punto es carencia de sí mismo.  Es un quid ignotum que va rodando hasta llegar a producir una línea.  Ahora el punto descubre que la base de su existencia se encuentra en la línea.  Sin ella, ni existe el punto ni la línea tampoco.  El punto es Dios.  La línea es el Ser Humano.  Sin el ser humano Dios déjà de existir.  Y sin Dios el ser humano no se percibe a sí mismo, no percibe su mismidad, su carencia de sí mismo.  Es decir: su in-completitud.  Por tanto la mismidad del punto es como la mismidad de la línea, como la mismidad del ser humano y como la mismidad de Dios: todo queda inter-relacionado.  Cuando el ser humano no se tiene a sí mismo, se pierde, y perdido encuentra-comprende que esa carencia ha sido esencial para llegar a comprender-se, abrazar-se.  Sólo en la perdición encuentra uno el rumbo.  Sin la perdición ni el rumbo existe ni su concepto tampoco. 

Con ello: el punto es el Arte, y es el Arte el que comienza con el punto.  La línea abraza su espacio, y este espacio ya es semi-consciente de ese Arte, pues la línea no se distribuye a sí misma a no ser que exista una tri-dimensionalidad que facilite la entrada a una forma superior de espacio.  La tri-dimensionalidad es la entrada al mundo, y con esa entrada el Arte se hace ya “carne,” más concretamente: materia.  Esta materia lleva la semilla divina en su espacio-interior y aún, siendo atomística, es parte de Dios pero no es Dios en su totalidad.

La mismidad es la carencia.  No una carencia negativa.  Una carencia positiva: constructiva.  Es individualidad separada del Todo.  Carencia no es carestía.  La carestía es una “escasez” producida.  La carencia es una “privación” directa.  Toda privación puede ser voluntaria o involuntaria; deseada o indeseada; la carencia marca la necesidad, el lazo de union entre lo contingente y lo necesario.  Ese es el ritmo de la Existencia.  Ese es el ritmo del Arte.  Ese es el ritmo del Amor.

13 Julio 2009

¿Qué es el Hombre?

¿Qué es el Hombre?
¿Un punto en el Espacio?
¿Un Universo perdido?
¿Un Fuego que nunca se apaga?
¡Dime! ¿Qué es el Hombre?

¿Es arena-movediza en tierra-firme?
O quizá, ¿una estrella desviada de su curso Divino?
¿Es un árbol que se seca siendo consciente de su propio verdor?
¿Qué es el Hombre?
¿Qué es el Hombre?  Para que lo sepa yo.

¿Es ese punto en el Horizonte que todo lo ve pero que no puede ser visto?
O es quizá, ¿una pasión apagada en las entrañas de la Vida?
¡Dime! ¿Qué es el Hombre?
¿Puede ser un dios que ha olvidado su divinidad?
¿O un demonio que juega a ser dios?
O quizá, ¿es dios pero no quiere saberlo?

¿Qué es el Hombre?
¿Es dolor, o es dicha hecha carne?
¿Es sentimiento que se ahoga en el abrazo Cósmico?
O podría ser, ¿una nota musical condenada eternamente a buscar su órgano?

¿Qué es el Hombre?
¿Un punto en el Espacio?
¿Un Universo perdido?
¿Un Fuego que nunca se apaga?
¡Dime! ¿Qué es el Hombre?

Porque yo pienso que el Hombre es: ¡Amor!

11 Julio 2009


Mil veces me han preguntado qué inspira mi arte; he expuesto y tras colgar los legajos pintados de mi alma, o tumbado las esculturas de mi mente, se me han acercado y preguntado lo mismo: ¿qué piensas cuando pintas?  ¿En qué te inspiras?  Una tenue sonrisa ha sido asiduamente mi triste respuesta, añadido que en toda ocasión he sabido contestar con palabras recién sacadas de mi hilado bolsillo.  Tiempo ha, unas muchachas veían mis pinturas y me preguntó una de ellas: ¿en qué te inspiras para pintar todo esto?  Y yo le contesté: en ti.


No sé aún porqué pero lo cierto es que hasta la fecha solamente las mujeres, o ‘’gays” también, han sabido apreciar lo que hago, y siempre que he expuesto he tenido más mujeres preguntándome e intentando comprender que hombres, y si los ha habido, estos han sido homosexuales.  ¿Cuál es el motivo de esto?  La percepción ligada al sentimiento, pues sólo la Mujer, lo femenino es capaz de sentir y procesar la naturaleza humana y la divina.

Mi arte es una Oda a la Mujer, un Poema a la Feminidad, tanto en la forma de mujer como en la forma homosexual, pues es mediante la naturaleza femenina de las cosas como se enriquece el ser humano, y a través del lado femenino como el ser humano se aproxima a lo Bello, a Dios.  Cierto: amo a las mujeres por encima de cualquier otra cosa en este mundo—sería yo un malvado hipócrita denegando esto.  Sin embargo, mi amor ha siempre sido un acto de admiración, y de esa admiración he nacido de nuevo enriqueciéndome más y más día a día con un acto de agradecimiento.Si Dios existe, ha de ser Mujer; pues es lo Femenino lo que crea, lo que siente, lo que es capaz de amor.  Una mujer es como una diosa hecha realidad, hecha carne, donde todo en ella es perfección: sus labios, sus pómulos, la pureza de sus pechos mezclada con la línea poética de sus hombros que esfuerzan nuestra mirada sobre los campos de una espalda tersa que invita al paraíso; y esa invitación se contornea bajando por las columnas de sus piernas, que sostienen la puerta y entrada al mundo del éxtasis, donde se crea y jamás se destruye.¿Y qué decir de su pelo?  El cabello de la mujer es como los campos elíseos con textura de perfume desnudo, con la fuerza que sólo un dios puede conferir a las cosas.  Sí, todo eso y mucho más es la Mujer.  La Mujer ama.  El Hombre desea.  Y como decía aquel psiquiatra francés1: cuando la mujer ama, se entrega, pero cuando el hombre ama, este se presta. 


No puedo tomar posesión de mi pincel, o de mi lápiz, o de mis herramientas de carpintería sin antes elevar mi plegaria a la Mujer; sin antes arrodillarme ante la Majestuosidad del Dios Femenino que me dio la vida, la fuerza y el talante de ser quien soy y de pregonarlo con la voz del martillo de mi alma: Mujer, ¡Bendita Seas!


1 Jean Batiste Descuret (1795-1871).